Jornadas de Reflexión por la Libertad de Expresión


El caso de Griselda Tirado Evangelio vigente mientras se proyecte el documental sobre su historia, afirma el realizador Byron Lechuga
Agosto 6, 2008, 4:35 pm
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El documental Griselda destapa la “coladera” de la situación en Huehuetla
La hermana y la hija de la defensora de los derechos humanos, las verdaderas víctimas de este crimen

( Nota periodística para La Jornada de Oriente. Sección Cultura. 6 de agosto 2008 )

El 6 de agosto de 2003, los medios locales y nacionales informaron sobre el asesinato de Teresa Griselda Tirado Evangelio, abogada totonaca, defensora de derechos humanos radicada en el municipio de Huehuetla, Puebla, y protagonista de su propia historia en el video documental Griselda de Byron Lechuga. A cinco años de distancia, el joven realizador no quita el dedo del renglón y sigue promoviendo su trabajo con la intención de que más gente conozca el caso y éste no quede en el olvido. “Mientras se presente el documental estará vigente el caso de Griselda”, dice.

La última vez que Lechuga proyectó su cortometraje fue durante el ciclo de documentales del Espacio Cultural de Cine y Artes Visuales, A.C. (ECCAVAC) en el bar Anónimo, en junio pasado, donde el director platicó con los asistentes y compartió su experiencia sobre esta producción que le llevó año y medio y que fue parte de su tesis de licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la UDLA. Tanto en esa ocasión como en la entrevista con este medio, la historia sobre el proyecto no cambia. Como no cambia, según Lechuga, la situación del caso de Tirado Evangelio o la de Huehuetla.

Fotograma del cortometraje documental Griselda, de Byron Lechuga. cortesia del autor

 

“La coladera”

Aunque Griselda es el relato de la maestra fundadora del Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (CESIK) y de la Organización Independiente Totonaca (OIT), y su eventual asesinato, es también la historia de una comunidad. “El caso de Griselda no es un caso aislado en Huehuetla”. Con él se “destapa una coladera” sobre la situación que la comunidad vivió y vive actualmente, y en ese sentido el video es la muestra de esa coladera, dice el también profesor de la Universidad Iberoamericana de Puebla. Lechuga refiere entonces la historia de ese lugar enclavado en la Sierra Norte del estado donde los caciques han logrado mantener controlada a la población indígena totonaca por años.

Con la muerte de Griselda, continúa Lechuga, el CESIK y la OIT perdieron a un elemento valiosísimo. El CESIK, por ejemplo, es la única opción para el indígena de Huehuetla de acceder a una educación que promueva su cultura y valores. Mientras que de la OIT salieron los únicos tres alcaldes que arrebataron el poder del municipio al PRI en décadas. Llama la atención entonces que la OIT tuviera planes de lanzar a Griselda como candidata a la alcaldía, poco antes de su asesinato. En el documental, este hecho no se menciona pues el crimen sucedió antes de que la organización hiciera el ofrecimiento formal a la abogada.

El 6 de agosto no es sólo es el aniversario del asesinato de Patricia Griselda Tirado Evangelio. Es también la fiesta patronal de Huehuetla. Este hecho, al parecer tan insignificante, es para Lechuga un mensaje claro para los habitantes del lugar, a quienes los caciques les recuerdan que no importa quién los intente ayudar, el control del municipio lo tienen ellos y la muestra es que pueden matar a quien quieran en el día que celebran una de sus tradiciones más importantes.

Oficialmente, el asesinato de Tirado Evangelio no tuvo tintes políticos sino que fue producto de una venganza personal. La autora intelectual, Amelia Cruz Sánchez, pagó a Zamudio García Reyes para que se deshiciera de la amante de su esposo, situación conocida por ella -y la comunidad- desde hacía años y con la que no había tenido ningún problema hasta ese momento. ¿Por qué entonces matar a la abogada antes de ser propuesta como candidata a la alcaldía?, pregunta Lechuga.

A nivel legal, el caso está resuelto ya que los autores material e intelectual están tras las rejas. Sin embargo, la solución no está “aterrizada a los intereses de las afectadas, Manuela y Vanesa”, hermana e hija de Griselda respectivamente. Ambas tuvieron que desaparecer de Huehuetla debido al hostigamiento del que fueron objeto en la comunidad.

Griselda

Casos como los de Tirado Evangelio tienen pocas probabilidades de aparecer en la agenda mediática, dice Byron Lechuga. En ese sentido, Griselda fue su “granito de arena”. Pero más allá de la experiencia profunda como realizador y la satisfacción de ganarse la confianza de la familia de la abogada totonaca, Lechuga se queda con una visión frustrante de cómo se opera la justicia en Puebla, de cómo la gente sin recursos económicos es tratada por el sistema y de cómo existe otra justicia además de la legal. “Pensé que el documental podría acelerar la solución”, comenta. Y ya sea que haya contribuido o no al caso, Manuela y Vanesa, las verdaderas víctimas, siguen sin recibir esa otra justicia, insiste.

Cuando Griselda se cruzó por el camino de Lechuga “tenía que gritar, ‘¡están cometiendo una injusticia!’”, y ahora, con el compromiso personal de documentar este tipo de injusticias, el realizador está listo para gritar de nuevo si es necesario. Mientras tanto, Griselda se seguirá proyectando para evitar el olvido. Y si el tiempo lo permite y el caso lo amerita, el director no descarta una segunda versión de su trabajo. (Alonso Fragua)